Podría pensarse por mis horarios de mierda y mis semanas sin días libres que soy un trabajador nato, o que no tengo vida propia, o soy uno de esos obsesos con el trabajo. En absoluto. No hay nada que me guste más que un día sin trabajar. Las circunstancias me han llevado a estar como estoy, no es algo que haya deseado. Tampoco es que, en mi situación económico-hogareña, necesite un montón de dinero cada mes, porque sigo tristemente con mis padres. Pero, ¿qué podía hacer? Aceptar lo que me venía por aquello de los "¿y si...?". Ahora llega un momento del año en que estoy bastante cansado. Necesito que llegue el verano para tomar un respiro. Por fin acabó la maldita liga y espero que pronto pueda dejar de trabajar los domingos; corregir la sección de deportes puede conmigo. De verdad, no me interesa lo más mínimo. Encima, hace poco, le hicieron una "auditoría" al periódico y resultó que las páginas de deportes del lunes vienen cargaditas de faltas. Asumo toda la culpa, pero en mi descargo debo decir dos cosas: primera, no hay un solo error en los titulares, subtítulos, sumarios y textos importantes que habitualmente miramos los correctores. El grueso de las faltas está en el texto "pequeño", el general, que habitualmente no podemos revisar entero por falta de tiempo (es lo que debería hacerse, pero no se puede materialmente). Segunda, la gran mayoría de esos errores en el texto pequeño se evitarían con un gesto tan simple como que el redactor, antes de entregar la página, la leyera o le pasara el corrector ortográfico del programa que usa. Uno de esos redactores, intentando zaherir, me decía ayer "de escándalo, tanto circulito rojo". Le comenté esto del corrector automático. Me espetó, casi orgullosamente, que ni sabía dónde estaba el corrector en el programa. Así nos va. Cansado, estoy cansado. Ayer noche sopesé por primera vez y de forma seria no volver a incorporarme los domingos el curso que viene. ¿Vale la pena por unos 240 euros pasarse la noche del domingo al lunes leyendo textos de deportes, cuando a la mañana siguiente hay que volver a estar al pie del cañón, con un público aún más exigente? Con todo lo demás que tengo, igual no.
No pude ir a ver a Marissa Nadler. No pude ir a ver a Nick Cave. No pude ir a ver a Cocorosie. No tengo vida social (aunque eso no creo que cambiara de dejar el trabajo de los domingos). Estoy cansado. Los niños del cole también agotan, pero es diferente, estamos hablando de cansancio por acumulación. Tengo que encontrar una contrapartida a ese dinero de los domingos escribiendo en algún otro sitio y poder disfrutar un poco más de mi tiempo. Escribir. Eso es lo que quiero. Lo supe desde pequeñito, quería trabajar escribiendo. Este año eso ha ido mejorando. Ojalá pueda algún día dejar de entrometerme en los textos de otros y ganarme la vida sólo con los propios.
Suena:
Opeth -
Atonement.