7.7.08

En general veo el mundo como rancio y viciado (Ikrus dixit)

El mundo se va a la mierda, amigos. No es algo nuevo, claro, pero días como hoy sólo aumentan mi misantropía. Veo las noticias, con resúmenes y estudios de consumo de drogas entre jóvenes, vandalismos sobre quien tiene que, encima, sufrir los efectos-basura del botellón... El perfil de la gente que se conecta a las redes sociales: fiesta y más fiesta; una de las formas de definirte en ellas es saber si cuando te emborrachas te da sueño o te pones caliente. El país se viene abajo con la crisis económica y cientos de personas no tienen mejor idea que ir a gastar gasolina en monumentales atascos en el centro de la ciudad para festejar que un grupo de patanes -liderados por alguien al que hace sólo un mes esas mismas personas insultaban y denostaban- ha conseguido jugar siete u ocho partidos sin perder. ¿Qué puedo decirles luego a mis alumnos, cómo hacer que de verdad piensen que el esfuerzo vale la pena, que hay que luchar, que hay otras cosas aparte de salir los fines de semana y beber hasta quedar ciego? Sigo pensando que asistimos a un debacle, que aunque periódico, no menos trágico. A finales del siglo pasado, también los poetas esperaban "a los bárbaros" atrincherados en su casa, quemando los últimos poemas en el hogar esperando que el mundo que conocían finalmente se derrumbara. Me considero en vías de extinción. Cada vez más mis intereses se apartan más de la gente que tengo alrededor. Lo primero que hice al acabar la semana pasada el trabajo en el colegio fue apagar el móvil durante casi cinco días. No me sentía con ánimos de hablar con nadie (no al menos por teléfono), ni de ver a nadie, simplemente hubiera querido poder encerrarme en un búnker antinuclear a cien metros bajo tierra y dormir, olvidar, esperar a que la fe en el ser humano me volviera (sé que en algún momento lo hará). ¿Qué podemos ofrecerles a los más jóvenes, cómo luchar contra esta infamia que nos azota cada día en la televisión, en las calles, en las miradas vacías de la gente que busca sexo de una noche en la discoteca, en los anuncios, en las piedras en el camino que ponen los políticos, la Iglesia, nosotros mismos; cómo devolver la sensatez a un mundo en el que todos intentamos llevar una máscara que nos proteja de los demás, una máscara de la que terminamos siendo esclavos? El mundo está jodido, amigos. Luchamos contra un tsunami con paletas de playa. Un consultor de comunicación que cobra 120 euros por hora; Nadal gana por un torneo más de 740.000 euros, yo tardaré aproximadamente 40 años en ganar esa cantidad. La gran mayoría de la gente habla de carpe diem y ni sabe de qué está hablando: se trata de disfrutar de lo cotidiano como medio para vivir la vida más intensamente, no en una especie de huida hacia adelante a ciegas. En esa carrera lo perdemos todo por el camino: la integridad, los valores, la conciencia, la sensibilidad. A (casi) nadie le importa ya una mierda el arte, más preocupados por abortagar sus cerebros que no por estimularlos con la Belleza. Perdemos los valores de referencia, todo se descontrola, y ahí entonces nos atacan donde más nos duele: es el ascenso de los integrismos, políticos, religiosos, que atraen con sus ideologías estrictas a quien las perdió por ese camino. y quiere de nuevo tener un faro que alumbre su vida. Fanáticos, locos, iluminados, borregos, poseedores de la verdad. Nacionalistas, fascistas, ortodoxos. Se lo han sabido montar bien, qué hijos de puta. Cuando todo se derrumba, saben que el miedo (a morir, a no ser querido, a perder el trabajo, a ser rechazado por su entorno) mueve al hombre. Ante todo esto, ¿qué podemos hacer para vislumbrar luz al final del túnel? No podemos vivir fuera del sistema, y si luchamos contra él, el mismo sistema nos integra como parte de su engranaje, una pieza que está suelta o baila, pero que no lo desestabiliza. Mucha gente tiene los ojos abiertos, pero pocos han despertado.

Que nadie piense por el anterior post que tengo en mente ideas suicidas. La cita la encontré buscando información para este post de Cisne Negro. Soy demasiado cobarde para suicidarme.

Suena: Opeth - Beneath the Mire.

Odiame...
...al menos sentirás algo por mí.

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