Volvía del trabajo, llovía y llegué empapado al coche. Cuando me estaba abrochando el cinturón y arrancando, me di cuenta de que estaba hablando solo. No es algo novedoso, claro, ni para mí ni para nadie. Todos hablamos solos, aunque quizá yo tienda demasiado a ello, pero en aquel momento sentí algo dándome cuenta de que hablaba solo. Allí, girando la cabeza para agarrar el cinturón, en el coche vacío, hablando en voz alta a un copiloto ausente, me di cuenta de lo estúpido que resultaba todo. A su modo, Fénix Negro ha sido durante este primer año como el confesor que no tengo, como la persona a la que dirigir tus inquietudes cuando termina el día y la noche te engulle. Testimonio de muertes y resurreciones, de fuego violento y abrasador, de ceniza calma y extinta: como debe ser, como fénix que es. Porque como fénix que también soy, muero y resucito por temporadas. No sé a dónde irán a parar estas páginas, no sé si habrá otro año, ni siquiera si habrá otro año de mí mismo, simplemente el tiempo pasa. Pasa y a la vez parece que no existe, que su espejismo se desvela y le vemos la cara a Dios. Quiero evitar las alusiones personales pero no lo consigo. Quiero tener algo que contar pero no lo tengo. ¿Hay que recapitular ante la vida?
P.d: Las personas que contestaron en el anterior test con la respuesta 4 y las bromistas que lo hicieron con la 6 pueden escribirme o dejarme un mensaje y quedamos. Yo invito.
Suena:
Depeche Mode - "
Enjoy the silence".